Las piezas que conforman esta serie son una evolución de “Lo que duermes mientras sueñas”. Comparten ciertos conceptos, tanto formales como conceptuales, pero podemos apreciar claras diferencias que las confieren identidad autónoma.
Como vemos, el titulo de estos trabajos hace clara referencia al micro relato de Monterroso y una de las ideas principales de esta serie es la fugacidad, lo efímero, aquello que ya no existe, aquello que existió pero ya es solo una huella, un residuo, un recuerdo, como las estrellas muertas en nuestro cielo.
La sinapsis, los procesos cognitivos vuelven a ser el eje central, como ya ocurría en “Lo que duermes mientras sueñas”. Las piezas pretenden ser una foto fija de ello, una foto de un instante del pensamiento, que fue pero ya no existe.
A nivel formal la superficie pictórica se convierte en un espacio vacío, un escenario neutro y pasivo, edificado por multitud de capas tenues, prácticamente transparentes que dejan entrever la tela pura, donde los elementos plásticos actúan, se interrelacionan, surgen, orbitan, viajan, construyen ese pensamiento del instante. Aparecen sutiles, como fogonazos, con un cierto minimalismo estético, realizados con técnicas muy dispares (acrílico, spray, tinta, creyones, acetato de polivinilo, grafito, rotuladores, aerógrafo, ceras…) con el fin de generan calidades pictóricas que nos producen sensaciones diversas, realizadas sin posibilidad de error, de corrección, con clara influencia del Sumi-e japonés.
Una vez más la pasión por los mapas, por la cartografía, que encontramos en trabajos anteriores como “Topografías de Resiliencia” o en la ya mencionada “Lo que duermes mientras sueñas”, está presente y nos invita a una lectura ensimismada de las piezas, viajando por rutas aleatorias, infinitas, a través de la superficie pictórica, saltando de un elemento a otro.