(2012)
Proyecto llevado a cabo en La Habana.
Partiendo de la importancia que los sueños tienen en la cultura cubana, ya sea por tradición o por la gran influencia que ejerce el sincretismo en la vida diaria, de su simbología y su interpretación, en muchos casos de índole premonitoria y que alcanza su máxima expresión en la “charada” cubana, en la que se produce una correspondencia numérica con el objeto de lo soñado, se empezó a elaborar el proyecto. Este cristalizó en una acción que se desarrolló en el bar “El Chanchullero” de La Habana vieja, en la que se proponía a los transeúntes y a la clientela del local que contaran un sueño, reciente o recurrente, a cambio de un café. El resultado fue una liberación del inconsciente a la vez que una válvula de escape ante la realidad, que quedó grabada y de la que salió una obra documental.